jueves, 14 de enero de 2016

La Diputada y el Niño

     Ayer se tomó posesión del nuevo y flamante congreso de los diputados, más plural y variopinto de todos cuantos recuerdo. Y ayer vi por primera vez que de verdad el pueblo entraba al congreso, que es de eso de lo que se trata. Aunque nos tengan acostumbrados a que el congreso sea ese sitio donde unos cuantos trajeados, supuestamente elegidos por el pueblo en nuestra maravillosa ley electoral, se sentaban a calentar un asiento, en el mejor de los casos, y cobrar su enorme sueldo a final de mes, pudimos ver que no tiene por que ser así. Ayer no. Ayer vi a personas con las ganas e ilusión de querer cambiar el país. Ayer, aunque en muchos casos se les apagase el micro, se prometió/juró la constitución con matices, porque eso es España: un país lleno de matices. Aunque a algunos no les guste reconocerlo.

     El congreso es, amigos y amigas, la mínima representación del ciudadano español. Desde Gómez de la Serna hasta Alberto Garzón, todos y cada uno de nosotros estamos representados en ese congreso. Carolina Bescansa también. Ella, con un hijo lactante de tres meses al que no puede darle el biberón, decidió acudir a su puesto de trabajo con su bebé porque la teta solo se la puede dar ella; creo que todos lo entendemos ¿no? Un niño en periodo de lactancia que solo puede tomar el pecho no debe ni puede ser separado de la madre. Pero en el caso de que sí pudiera: ¿creéis que Carolina no podría haber dejado a su niño en la guardería del congreso? Sí, si podía; no solo en el congreso, seguramente en la guardería de su barrio también. ¿Crees que Carolina no tiene a alguien con quién dejar al niño? Sí, seguramente ese niño tendrá un padre, abuelos, incluso niñera/o. ¿Entonces por qué la diputada Carolina Bescansa decidió acudir a su puesto de trabajo con su niño, repito: lactante de tres meses?

     La señora Bescansa se sienta en ese asiento elegida por unos ciudadanos y en representación de todos ellos, la imagen de la diputada dando el pecho a su hijo no es tanto el hecho en sí mismo como todo lo que representa. Decenas de madres solteras que no tienen un padre para cuidar a ese niño, madres que no pueden pagar un/una cuidador/a, madres que no pueden permitirse una guardería, madres a las que su hijo no les coge el biberón y no tienen más remedio que darle la teta. Y lo peor de todo: mujeres que no pueden ser madre por miedo a perder su trabajo, madres que pierden su trabajo por el mero hecho de serlo, madres a las que no se les concede una baja de maternidad acorde a las necesidades del bebé, madres y mujeres que sufren acoso laboral porque aún hoy todavía hay quién cree que el cuidado de un hijo no es compatible con el trabajo.
     Teniendo en cuenta que un bebé lactante de tres meses solo toma teta y duerme, lo único que nos debería preocupar es: si tu trabajo te permite dar el pecho a tu bebé no veo porque no vas a poder hacerlo, a no ser que nos sigamos escandalizando por ver una teta. Y si tu trabajo no te permite dar el pecho la baja por maternidad debería ser acorde con las necesidades de bebé y madre.
     Me cuesta creer que todavía haya gente tan retrógrada que no pueda ver a una madre amamantar a su hijo, pero la hay; desgraciadamente la hay. A mí, personalmente, me parece más lamentable que un diputado se quede dormido en su escaño a que se dé de mamar a un hijo. Llamarme loca.

     Carolina Bescansa no es la primera: La senadora del PSC Yolanda Pineda en 2012, la eurodiputada danesa Hanne Dahl en 2009 y la italiana Lizia Ronzulli en 2010. Y aquí en España, en 1991; hace ya 25 años, Nines Maestro también amamantó a su bebé en el congreso.
     Me parece que roza el absurdo que se critique a una mujer por ser madre y trabajadora a la vez, que con esta clase de debates retrocedemos 40 años en nuestra libertad y que espero que esto solo sirva por normalizar el hecho de amamantar, criar y educar a un niño a la vez que se es cajera de un supermercado, maestra, médico, abogada, o diputada.

     Dicho esto; ayer vi a jóvenes queriendo cambiar lo cambiable, diputados de color elegidos por los ciudadanos, banderas de colores que representan la libertad que otros se empeñan en romper, ayer vi madres, padres, hijos. Y también ladrones. Sí amigos, había ladrones ocupando su escaño no sé por qué extraña razón eso no os molesta...

     Me duele profundamente que hablemos de dar el pecho a un bebé como si fuera lo más escandaloso del mundo y no de que un imputado echado de su partido se siente ahí a cobrar a pesar de que donde debería estar es en la cárcel. Ese diputado lo han elegido en las urnas, pero ¿está en su derecho de seguir cobrando de todos nosotros? Es una pregunta retórica amigos, vosotros seguir arremetiendo contra una madre trabajadora libre de hacer lo que quiera mientras otros os siguen robando lo que es vuestro sin que nadie le diga nada.


¡Feliz nuevo congreso de los diputados!

Foto: La Vanguardia

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