Ayer se tomó posesión del nuevo y
flamante congreso de los diputados, más plural y variopinto de todos
cuantos recuerdo. Y ayer vi por primera vez que de verdad el pueblo
entraba al congreso, que es de eso de lo que se trata. Aunque nos
tengan acostumbrados a que el congreso sea ese sitio donde unos
cuantos trajeados, supuestamente elegidos por el pueblo en nuestra
maravillosa ley electoral, se sentaban a calentar un asiento, en el
mejor de los casos, y cobrar su enorme sueldo a final de mes, pudimos
ver que no tiene por que ser así. Ayer no. Ayer vi a personas con
las ganas e ilusión de querer cambiar el país. Ayer, aunque en
muchos casos se les apagase el micro, se prometió/juró la
constitución con matices, porque eso es España: un país lleno de
matices. Aunque a algunos no les guste reconocerlo.
El congreso es, amigos y amigas, la
mínima representación del ciudadano español. Desde Gómez de la
Serna hasta Alberto Garzón, todos y cada uno de nosotros estamos
representados en ese congreso. Carolina Bescansa también. Ella, con
un hijo lactante de tres meses al que no puede darle el biberón,
decidió acudir a su puesto de trabajo con su bebé porque la teta
solo se la puede dar ella; creo que todos lo entendemos ¿no? Un niño
en periodo de lactancia que solo puede tomar el pecho no debe ni
puede ser separado de la madre. Pero en el caso de que sí pudiera:
¿creéis que Carolina no podría haber dejado a su niño en la
guardería del congreso? Sí, si podía; no solo en el congreso,
seguramente en la guardería de su barrio también. ¿Crees que
Carolina no tiene a alguien con quién dejar al niño? Sí,
seguramente ese niño tendrá un padre, abuelos, incluso niñera/o.
¿Entonces por qué la diputada Carolina Bescansa decidió acudir a
su puesto de trabajo con su niño, repito: lactante de tres meses?
La señora Bescansa se sienta en ese
asiento elegida por unos ciudadanos y en representación de todos
ellos, la imagen de la diputada dando el pecho a su hijo no es tanto
el hecho en sí mismo como todo lo que representa. Decenas de madres
solteras que no tienen un padre para cuidar a ese niño, madres que
no pueden pagar un/una cuidador/a, madres que no pueden permitirse
una guardería, madres a las que su hijo no les coge el biberón y no
tienen más remedio que darle la teta. Y lo peor de todo: mujeres que
no pueden ser madre por miedo a perder su trabajo, madres que pierden
su trabajo por el mero hecho de serlo, madres a las que no se les
concede una baja de maternidad acorde a las necesidades del bebé,
madres y mujeres que sufren acoso laboral porque aún hoy todavía
hay quién cree que el cuidado de un hijo no es compatible con el
trabajo.
Teniendo en cuenta que un bebé
lactante de tres meses solo toma teta y duerme, lo único que nos
debería preocupar es: si tu trabajo te permite dar el pecho a tu
bebé no veo porque no vas a poder hacerlo, a no ser que nos sigamos
escandalizando por ver una teta. Y si tu trabajo no te permite dar el
pecho la baja por maternidad debería ser acorde con las necesidades
de bebé y madre.
Me cuesta creer que todavía haya gente
tan retrógrada que no pueda ver a una madre amamantar a su hijo,
pero la hay; desgraciadamente la hay. A mí, personalmente, me parece más
lamentable que un diputado se quede dormido en su escaño a que se dé
de mamar a un hijo. Llamarme loca.
Carolina Bescansa no es la primera: La
senadora del PSC Yolanda Pineda en 2012, la eurodiputada danesa Hanne
Dahl en 2009 y la italiana Lizia Ronzulli en 2010. Y aquí en España,
en 1991; hace ya 25 años, Nines Maestro también amamantó a su bebé
en el congreso.
Me parece que roza el absurdo que se
critique a una mujer por ser madre y trabajadora a la vez, que con
esta clase de debates retrocedemos 40 años en nuestra libertad y que
espero que esto solo sirva por normalizar el hecho de amamantar,
criar y educar a un niño a la vez que se es cajera de un
supermercado, maestra, médico, abogada, o diputada.
Dicho esto; ayer vi a jóvenes
queriendo cambiar lo cambiable, diputados de color elegidos por los
ciudadanos, banderas de colores que representan la libertad que otros
se empeñan en romper, ayer vi madres, padres, hijos. Y también
ladrones. Sí amigos, había ladrones ocupando su escaño no sé por
qué extraña razón eso no os molesta...
Me duele profundamente que hablemos de
dar el pecho a un bebé como si fuera lo más escandaloso del mundo y
no de que un imputado echado de su partido se siente ahí a cobrar a
pesar de que donde debería estar es en la cárcel. Ese diputado lo
han elegido en las urnas, pero ¿está en su derecho de seguir
cobrando de todos nosotros? Es una pregunta retórica amigos,
vosotros seguir arremetiendo contra una madre trabajadora libre de
hacer lo que quiera mientras otros os siguen robando lo que es
vuestro sin que nadie le diga nada.
¡Feliz nuevo congreso de los
diputados!
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| Foto: La Vanguardia |
